octubre 23, 2013

IV historia corta

Aqui les presento la ùltima historia corta antes del inicio de la novela... !Que lo disfruten!



PLATICA SENTIMENTAL




 Amanda acababa en aquellos instantes de comenzar a maquillarse, la esperaba un día difícil en la oficina más que todo porque tenía que llevar a cabo mucho papeleo –que detestaba- lo cual le dejaba poco tiempo para pensar en otras cosas. Mientras se observaba en el espejo, vislumbró con el rabillo del ojo una mancha amarilla y rosa pasar volando; sonrió dejando a un lado el polvo y tomando el rímel. Felicidad, se detuvo a escasos centímetros de ella sin decir absolutamente nada, mientras Paz y Tranquilidad entraban por la puerta de la habitación charlando entre ellas y vistiendo sus acostumbrados trajes en colores pasteles.

     
 Al fondo, fuera, se escuchaba la conocida música de uno de sus programas de televisión favoritos (uno de esos que no te perderías por nada del mundo), la cual de inmediato fue reemplazada por la voz grave de un destacado locutor de noticias de su ciudad. Alentadas por el excesivo volumen, Paz y Tranquilidad se volvieron y lanzaron miradas reprobatorias en dirección al sofá, en donde una chica de largo cabello rizado y ropas grises mantenía el brazo alargado mientras pulsaba los botones de colores del mando a distancia con expresión indiferente. Amanda puso los ojos en blanco sin dejar de sonreír, sabía lo mucho que las tres que la acompañaban detestaban a Soledad, y aunque en ocasiones a ella misma le hubiese dado gusto decirle que abandonase el sofá y la casa para siempre, no sabía exactamente cómo lograrlo. Desde que Eric su último novio la había dejado para irse a Hawái a cumplir su sueño de ser surfista, Soledad parecía haberse anidado cómodamente en casi todos los aspectos de su vida diaria, y no es que ella no se preocupase, pero había otras cosas que de momento parecían más importantes.

     
  Pasados unos minutos la joven consultó su reloj, - luego de alarmarse por lo tarde que se le había hecho - tomó su cartera, las llaves del auto, se despidió de su perro y salió de camino a su trabajo. Aquel día el centro Gaudí parecía más lleno que de costumbre, y eso provocaba que fuese mucho más difícil de lo normal caminar platicando con una colega –y amiga de andanzas- mientras acarreaba un vaso lleno de café en la mano. De un instante a otro, mientras se abrían paso para llegar al ascensor la chica chocó sin poder evitarlo con un hombre, derramando todo el contenido del vaso sobre su chaqueta; tras un instante de perplejidad -en el que Vergüenza con su atuendo serpentino de color rosa pálido y blanco aprovechó la situación para reír- Amanda sintió como se le subían los colores al rostro.


- ¡Cuánto lo siento! – Exclamó la joven mujer al tiempo que alargaba el brazo y deslizaba una servilleta inútilmente sobre la chaqueta de su víctima - ¡pero qué torpe he sido!

     
  El hombre levantó sus ojos de color oliva y sonrió. Fue un gesto amplío, orlado por un tono blanco perlado.


- No se preocupe, ha sido un accidente


- Y bastante grave – añadió la colega que había estado acompañando a la joven – creo que le convendría enviar esa chaqueta a lavar


- ¡Por supuesto! – Amanda asintió con vehemencia – yo me haré cargo de la cuenta de la tintorería

      
El afectado continuó sonriendo al tiempo que rebuscaba en el bolsillo del portafolio que llevaba y un instante después le entregaba a Amanda una tarjeta en la que se indicaba su nombre y número telefónico. Pasados unos segundos, ella lo imitó en el gesto.


- Bien Amanda, la llamaré muy pronto – rió – esta es mi chaqueta favorita

   
 A partir de ese momento todo comenzó a cambiar: Felicidad parecía cada vez más agitada y colorida –había cambiado su atuendo rosa y amarillo, a uno de color rojo y dorado-, todo esto apoyada por su prima Alegría cuyo vestido color amarillo brillante resultaba cegador, mientras que Paz y Tranquilidad (tan etéreas como siempre) luchaban incansablemente por apaciguar a las dos primeras. Sin embargo, Amanda no le prestó atención a las locuras de sus amigas dado que cada mañana, tarde y noche Soledad continuaba arrebujada en su lugar en el sofá, observándola de tanto en tanto con sus insondables ojos negros sin decir nada.

     
Mientras pensaba en ello tumbada en su cama leyendo su libro favorito, Amanda escuchó el timbre de su departamento resonar no una, sino dos veces. Extrañada se puso de pie y consultó su reloj de mesa: pasaba de las diez; con extremada rapidez, Temor con su habitual traje gris a juego con corbata de lazo, se posicionó a su izquierda mientras Tranquilidad un tanto alterada se detenía a su derecha tratando de calmar sus pensamientos atribulados. Finalmente Amanda llegó a la puerta en donde se encontró con quien menos esperaba.


- ¿Amor? – Como acto reflejo bajo la sartén que sujetaba con fuerza - ¿qué haces aquí?


Desde la entrada Amor sonreía mostrando unos dientes brillantes y perfectos, que hacían juego con su cabello rubio excelentemente bien peinado, hacía alrededor de cinco años que no lo veía y dado que ella no era como las demás personas, su llegada sólo hizo que Ansiedad con su vestido corto de color marfil se colgara de la espalda de la chica quien tembló ligeramente bajo su peso.


- Alguna que otra vez – Amor caminó hacía ella y literalmente le arrancó a Ansiedad de la espalda, y la dejó caer al suelo con un ruido sordo – me gustaría escuchar un me alegro de verte, como me recibe el resto de la gente normal


      Pensando momentáneamente en ello, Amanda se hizo a un lado para darle paso a Felicidad quien corrió directo hacía Amor y lo abrazó con fuerza mientras su prima, Alegría saltaba dando palmaditas a su alrededor. 


- Cada día estás más bella, Felicidad


- ¡Adulador! –Respondió ella con una suave y encantadora voz – debo ir a buscar a Paz y Tranquilidad


     Bufando, Amanda hizo que Felicidad se congelara a mitad de camino. Sorprendidos todos fijaron sus miradas en la chica quien ahora tenía los brazos en jarras y se encontraba a medio camino de Amor, con una mirada amenazante en su blanco rostro. 


- No entiendo porque estás aquí – soltó con recelo


- ¿No entiendes? Querida amiga, estás enamorada


      Amanda levantó la ceja sin saber que decir, desde Eric no había conocido a nadie, más que nada porque ella se había recluido tras un escudo anti-dolor.


- ¡Has perdido la razón! No estoy enamorada…


     Amor hizo un gesto de molestia que fue rápidamente sustituido por una mueca burlona, que se acentuó cuando el teléfono resonó al fondo de la estancia. Desesperada por alejarse unos instantes de él, Amanda salió disparada a contestar encontrándose con una voz masculina desconocida al otro lado de la línea; curiosamente, el dueño de la chaqueta que ella debía recoger en la tintorería se hallaba invitándola a salir. La mujer apretó los dientes y cerró los ojos, sentía a Temor de pie a su lado vigilándola. Hubo un chasquido muy leve a su lado, y Tranquilidad y Felicidad se encontraron acompañándola; ambas sonrieron levantando los pulgares en señal de apoyo. 


     Tras unas palabras más, la conversación se dió por terminada; todos observaban a la mujer con interés, pero ella sólo les sonrió y salió de camino a su habitación. Armando un verdadero alboroto, Paz, Tranquilidad, Alegría, Felicidad y Amor comenzaron a celebrar mientras entre todos despedían finalmente a Soledad y Temor, deseando no volver a verlos nunca más.

1 comentario:

  1. Muy interesante, la verdad! una autentica ¨fiesta de emociones¨gracias por ello,me hizo recordar que hace tiempoooo que no recibo visitas gratas!)de ningun tipo!= jajajaja,abrazos! FEVC

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