mayo 20, 2013

Lectura de la semana: Frederick

¡Hola estimado lector@s!

El día de hoy les traigo una pequeña... llamemosla "sorpresa".


     Este blog -como muchos en la web- no es un espacio dedicado a la literatura infantil, pero no por ello la desprecia (sinceramente a mi sigue encantándome).


     Sabemos de buena fuente (nosotros mismos) que muchos libro-adictos no habríamos seguido la senda de la lectura de no haber sido por aquellas historias mágicas, que nuestros padres nos leían cuando eramos niños. 

Muchos recordaran esos momentos con añoranza: "Mamá -Papá-, léeme un cuento" y luego, ya estando bajo nuestras sabanas cómo le dábamos forma a esos relatos que -quizás- a estas alturas nos llegan a parecer muy graciosos, tontos e inclusive descabellados, pero que por aquellos días disfrutábamos una y otra vez.

Haciéndole honor a estos instantes que nos transportan a la niñez, he decidido colocar este fragmento en el blog. El cuento se llama Frederick y hasta que lo encontré en el suplemento de un diario, no lo conocía. Ahora me pregunto como pude haber estado todos estos años sin leer algo tan... fascinante.

Pero primero, lo primero: Hablemos brevemente sobre su autor.


Leo Lionni
Ámsterdam 1910 - La Toscana 1999




Fue un importante diseñador gráfico, ilustrador, pintor y creador de cuentos infantiles. 

Su padre trabajaba como pulidor de diamantes y vivían modestamente en la buhardilla de un edificio. En su infancia fue muy importante su tío Piet, que le hacía posar durante horas para sus dibujos y quien le puso en contacto con la bohemia y la creatividad que contrastaban con el trabajo de su padre. Con la primera guerra mundial sus padres emigraron a Estados Unidos y él quedó al cargo de su abuelo y de un tío coleccionista de cuadros. 

Con doce años emigró a Estados Unidos donde debió adaptarse a un nuevo tipo de vida y a nuevas circunstancias: la depresión del 29, la Segunda Guerra Mundial y al impedimento de regresar debido a la persecución nazi en Europa.

En todos sus libros, Lionni compone pequeñas e importantes fábulas que aleccionan sobre la vida, pero no para moralizar, sino para permitir al niño reencontrarse con su propio mundo y ofrecerle una alternativa segura. Resulta evidente que Lionni no ha creado sus fábulas por casualidad: es capaz de volver a la infancia para capturar y expresar los sentimientos de sus más tempranos encuentros con cosas y eventos. 

Obras traducidas: 

Frederick
Nadarín 
Prohibido a los gatos 
El sueño de Matías 
Pequeño Azul y Pequeño Amarillo
Un pez es un pez
La Casa más grande del mundo

Fuente: wikipedia.org / revistababar.com

Segundo, la historia prometida :) -supongo que ya luego de la biografía de Lionni, se habrán ilusionado mucho...no les quitaré más tiempo-




En el prado, en un viejo muro, una familia de ratones tenía su hogar. Los ratoncitos recogían maíz, nueces, trigo y paja para el invierno.

Todos trabajaban, menos Frederick.


- Frederick, ¿por qué no trabajas? - le preguntaron


- Yo trabajo, aunque no lo parezca - dijo Frederick - recojo los rayos del sol para los fríos y oscuros días de invierno


Y cuando vieron a Frederick mirando el prado sentado, le dijeron:


- ¿Y ahora, Frederick?


- Recojo colores - dijo Frederick sencillamente- para el invierno gris


Una vez Frederick parecía medio dormido.


- ¿Estás soñando Frederick? - le preguntaron con reproche


- ¡Oh no! - dijo Frederick - estoy reuniendo palabras porque los días de inverno son largos


El invierno llegó y los cinco ratoncitos se instalaron entre las piedras. Al principio había comida y los ratones contaban historias de zorros tontos y gatos bobos. Eran una familia feliz.

Pero poco a poco se fueron acabando las provisiones, entonces se acordaron de lo que Frederick había dicho.



- ¿Qué hay de tus provisiones Frederick? - le preguntaron


- Cierren los ojos - dijo Frederick mientras subía a una gran piedra - ahora les envío los rayos del sol, sientan su dorado resplandor


Y a medida que Frederick hablaba del sol, los cuatro ratoncitos volvían a sentir su tibieza ¿era la voz de Frederick? ¿Era magia?


- ¿Y qué hay de los colores, Frederick? - le preguntaron ansiosamente 


- Cierren los ojos otra vez - dijo Frederick


Y cuando habló del azul campanilla, de la amapola roja entre los trigos amarillos, ellos vieron los colores con tanta claridad como si estuvieran pintados en sus mentes.


- ¿Y las palabras Frederick?


Frederick se aclaró la garganta, esperó un momento y entonces dijo:


- ¿Quién esparce los copos de nieve? ¿Quién derrite el hielo? ¿Quién hace brotar en junio la cuarta hoja del trébol? Cuatro ratoncitos de campo que viven en el cielo. Uno es ratón-primavera, que danza en el aguacero. Viene entonces ratón-verano, y pinta las flores. Otoño-ratón le sigue, con trigo y con castañas. Y el último es invierno-ratón, con fríos piececitos. 


Cuando Frederick terminó todos aplaudieron.


- Frederick - le dijeron sus amigos - ¡eres un poeta!


Frederick se ruborizó y dijo tímidamente:


- Ya lo sé


Fuente: Suplemento Infantil - Diario EC.

Ya lo saben, el habito de la lectura depende de que los padres se lo inculquen a sus hijos. Háganlo y verán que le habrán abiertos las puertas de mundos maravillosos que los ayudarán a crecer como personas y a desarrollar su imaginación.

Feliz día!

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