mayo 23, 2013

Contenido Extra II: Antes de Alcanzándote...


¡Hola a todos de nuevo! Dado el retraso en la publicación del contenido extra, he decidido compensarlos. A continuación se encuentra uno de los primero bocetos que hice de la Alcanzándote, para cuando lo escribí había decidido modificar varias cosas pero quería estar segura de cuales eran exactamente las que quería cambiar. Como podrán darse cuenta cuando lo lean, algunos personajes cambiaron de nombre y de estilo... las únicas dos personas que lo leyeron en su momento les gustó un tanto más esta Lisa, pero la verdad es que para mi ese es un GRAN personaje sea como sea *risas*. Como podrán ver, el escrito está dentro de un botón de SPOILER porque si no han leído la primera parte de la novela, leer esto les dañaría POR COMPLETO todos los detalles. Así que están advertidos: LEAN ESTE FRAGMENTO SI YA HAN LEÍDO LA PRIMERA PARTE DE LA NOVELA, o bajo su propio riesgo
Espero que les guste y que comenten.




Me deje caer sobre la cama con desgano fijando la mirada en el techo de la habitación, desde donde un poster de Brad Pitt que coloque cuando tenía catorce años, me observaba con fingido interés; deje vagar mis pensamientos, estaba intrigada hasta niveles inimaginables: Ian era una especia de enigma para mí. Tenía la sensación de haberlo conocido hacía muchos –demasiados- años atrás, como si se tratase de un amigo de la infancia… con la pequeña salvedad de que no era tan vieja como para sentir aquello. Me di la vuelta sobre el colchón para lanzarle una breve mirada a mi teléfono móvil, pero este continuaba devaluado: ni mensajes, ni llamadas, ni nada parecido. ¡Pero que tonta era al esperar que él dijese algo! Hacía solo dos semanas que habíamos comenzado a investigar de donde venía aquel extraño sentimiento de familiaridad que parecía unirnos cada vez más, y estaba claro que él no diría nada aunque tuviese algo que expresar, de seguro se sentía tan cohibido como yo. Apreté los labios frustrada y tratando de imaginar alguna actividad interesante en la que ocupar mi tiempo, cuando la puerta de mi habitación se abrió de par en par y Lisa –mi prima-, apareció en el umbral bailando al ritmo de la música que viajaba hasta sus oídos a través de los auriculares de su ipod. Cualquiera que hubiese visto a Lisa, habría pensado sin temor a equivocarse que pertenecía a alguna de esas alocadas corrientes góticas: cabello castaño teñido con gruesos mechones fucsia, sus ojos de un suave tono verde iban siempre acompañados de delineado negro a juego con la infaltable máscara en las rizadas y largas pestañas; los labios rojos como dos rubíes resaltaban con fuerza en su rostro angelical de un color blanco inmaculado, y si a todo esto añadimos que solo viste de colores como negro, blanco, fucsia o gris, de seguro no habrá ninguna otra conclusión: chica gótica a la vista. - Lisa – llame en voz baja – Lisa, necesito de tu ayuda No hubo respuesta, estaba demasiado ensimismada en la música. Puse los ojos en blanco y tomándola del brazo le di una fuerte sacudida. La vi dar un respingo asustada al tiempo que se retiraba de un tirón los auriculares. - ¿Qué sucede? Espero que se algo importante porque me has hecho interrumpir mi canción favorita de Lady Gaga - Necesito de tu ayuda – puntualice tranquila, jugueteando con un mechón de mi largo cabello negro – quiero… es decir, quiero entrar a la casa de los Pride - ¿Entrar? – Lisa rió – pues vale, ¡vamos! Te ayudare a pulsar el timbre - Estoy hablando en serio – musité nerviosa – quiero investigar un poco más a Ian En esta ocasión la sonrisa de mi prima borro la sonrisa de su rostro y me observo con la preocupación propia de una madre que descubre que su hijo a pasado a formar parte de una pandilla. Le sonreí vagamente tratando de aligerar el momento, pero ella ya parecía haber tomado una decisión. - ¿Te has vuelto loca? No vamos a irrumpir en la casa de nadie, ¡no somos ladronas! - Ya lo sé – hice un gesto de exasperación – no voy a robarme nada, solo quiero… no se, encontrar respuestas. Sabes todo sobre esta extraña sensación de familiaridad, ¿y si estamos emparentados? Lisa se encogió de hombros dejando definitivamente el ipod sobre la cama, luego se puso de pie con los brazos en jarras y me observo con interés. - ¿Y eso qué? No estas enamorada de él, así que: qué te importa si son familia Hice un gesto de dolor con los labios, en realidad había una gran mentira en medio de aquella frase: si me gustaba Ian, y mucho. Pero no estaba dispuesta a admitirlo aun, por lo que suspire y me arme de valor. - ¿Me ayudaras? - Creo que si, dado que no vas a robar y que jamás he hecho una travesura de ese tipo – la mire sorprendida por la tranquilidad con que lo decía – pero si llega la policía, será tu culpa
La casa de los Pride era grande: tenía un estar del tamaño de una sala de cine, con muebles de color azul cielo a juego con mesas y adornos de madera clara. Escuche un crujido suave a mis espaldas y al volverme observe como Lisa, despegaba de la suela de sus zapatos Converse una revista en cuya portada figuraba el rostro del papa Benedicto XVI. - Para el aspecto intachable que siempre tiene la madre de Ian, esta casa está casi completamente ordenada – dije con toda la sinceridad que pude - ¿Casi? Creo que le estas dando demasiado crédito, esto es un desastre – soltó mi prima de mala gana al ver unas envolturas de dulce acumuladas sobre la mesa de centro Y era cierto, la Sra. Madeleine iba todo el tiempo ataviada con colores claros, y con las ropas tan rectas que parecían haber sido planchadas en una tintorería, además siempre combinaba sus accesorios, su cartera y zapatos – al igual que Tara, su hija- pero su sala, era una extraña mezcla de belleza y desorden. Algunas revistas se desparramaban cerca del sofá del centro, de la mesilla del teléfono y de la mesa que sostenía el televisor, así mismo había juguetes de Vainilla, su perro, acumulados en una esquina junto a un platón grabado con su nombre. Al fondo, las cortinas hondeaban con pereza mostrando que alguien había olvidado cerrar la ventana. Caminé tranquila en medio de la penumbra, hasta llegar junto a la escalera que conducía a la planta superior, en donde una mesa de madera oscura sostenía un portarretratos de acero que lucía una fotografía de Ian y su hermana abrazando a su padre. Tome el marco sonriendo con agrado al ver la expresión de alegría del chico, lo que causo que algo dentro de mis recuerdos se agitara… sentí unos pasos vacilantes acercarse y al instante siguiente Lisa se detuvo a mi lado con cara de espanto, la observe sorprendida. - ¿Estas segura de que los Pride no están en la ciudad? – dijo retorciendo las mangas de su sweater con motivo de calaveras - Si, Ian dijo que estarían fuera hasta mañana. Se suponía que irían a visitar a su abuela - Pues la verdad es que creo que te mintió No tuve la oportunidad de contradecirla, ya que de un momento a otro escuche pasos, seguidos de varias voces entre las que resaltaba con intensidad la de Ian y luego, el clásico alboroto de las ruedas de una maleta al ser arrastradas sobre el cemento de la entrada. Palidecí casi dejando caer el marco que sujetaba; con una fuerza inusitada, Lisa me arranco el marco, lo colocó de nuevo en su sitio y me arrastro de regreso a la cocina, en dirección a la puerta trasera por donde habíamos entrado. Pero ya era muy tarde: las luces de la sala, y el pasillo se encendieron y lo próximo que escuche, fue una voz demasiado conocida susurrar mi nombre con extrañeza. - ¿Alex? Me detuve en secó y mientras mi prima abría la puerta de un tirón, me di la vuelta: Ian se encontraba de pie en bajo el marco de madera de la puerta, con una sonrisa torcida y su clásico bolso negro de lona balanceándose en su hombro. La luz incidió sobre su rostro revelando siglos de secretos; anonadada liberé todo el aire que había contenido en los pulmones, sintiendo mí corazón latir desbocado: Ian no solo representaba mi pasado, sino también mi presente y mi futuro. Representaba años de amor, de lágrimas y de pasión… en él reconocí al soldado de la guerra civil, el chico Ingles de temperamento dulce y al esclavo con el que nunca pude estar… en fin, todos con los que había estado soñando las últimas dos semanas.
Gracias por leer...

 

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